Típico de los Humanistas es canjear los puntos de la tarjéta de débito por premios (en especial sábanas y toallas que son muy caras). Tarjeta de crédito no tenemos.
Donde hay un reproche, hay un reclamo. Donde hay un reclamo hay una necesidad. Donde hay una necesidad hay un derecho. Y en todos esos lugares, hay un Humanista.